De visita por el Priorato

Esta pasada Semana Santa quedé prendado por la magia y el misticismo que desprende la comarca del Priorato catalán, ubicado en los interiores de Tarragona, bajo el manto protector de la sierra de Montsant.

A continuación os entrego parte de la experiencia allí vivida.

UN CORTO VIAJE POR EL PRIORATO, O DE COMO SE LAS GASTABA EL PRIOR

Para muchos la Semana Santa es sólo un periodo vacacional; para otros, muy pocos, es un momento de reflexión, de recogimiento. Para los menos, como yo, una oportunidad de culturizarse y aumentar conocimientos en lo que viene siendo tu ocupación profesional, afición o hobby, en mi caso el mundo del vino.

Hay lugares, momentos o situaciones que te abren los ojos de forma repentina y te hacen comprender lo que antes era incomprensible.

Yo mantengo, más bien mantenía una duda severa sobre los precios de los vinos de la remota y recóndita D.O.Q. Priorat, allá en la profundidad rural de Tarragona, donde nadie piensa que hay zonas rurales y nuestra mente viaja por hoteles y bloques de apartamentos atiborrados de extranjeros y playas llenas de gente de color rosa chicle.

Pues no, amigos, en Tarragona no hay sólo playas y hoteles, también hay agro, campo, huerta, olivar, almendral y viñedo. Y misticismo, mucho misticismo.

UN POCO DE HISTORIA (OS LO JURO, SÓLO UN POQUITO)

Ni Alfonso II el casto ni los dos monjes cartujos viajeros que visitaron la zona a finales del S. XII como consecuencia del ofrecimiento que hizo aquel a la casa madre de la comunidad cartuja sita en la Provença francesa para que éstos se establecieran de forma permanente en el territorio, como digo, ni el uno ni los otros tuvieron nunca la sospecha de que el vino que saliera de aquellas tierras se iba a vender a 1.700 € la botella siglos después. Por supuesto, éste es un planteamiento muy simplista y a través de mi relato trataré de revelar lo que es comprensible para mí de todo este embrollo y lo que no.

Y hete aquí que “en corriendo” el año del Señor de 1.194 se fundara el primer asentamiento cartujo en la península, y se plantaran los cimientos de la actual vitivinicultura en los dominios del Prior (cacique, recaudador y señor del territorio conocido como Priorat, mucho más extenso antaño que hogaño) en un paraje conocido como Scala Dei, porque según los lugareños, en la zona, junto a un pino enorme se aparecía una escalera por la que bajaban y subían los ángeles del Cielo, Scala Dei, a los pies del Montsant.

Scala Dei

Monasterio Cartujo de Scala Dei

UN VIAJE POR EL TIEMPO

Supongamos que me llamo Ricard, que vivo en el Priorat y soy agricultor. Yo vivo de lo que me da el campo, veamos, olivas, almendras y uvas, productos que vendo o, mejor dicho, entrego gratis en forma de diezmo a los cartujos recién instalados en Scala Dei, además de un huerto que sirve para autoabastecerme de verduras, y un corral con animales de granja.

Con lo sobrante del diezmo hago aceite y vino, y además vendo las almendras y otros productos de la huerta y el corral en los mercados de la comarca, que desde hace poco es del dominio del Prior de la Cartuja, y por eso llamamos Priorat. Estoy a finales del S XII, año 1.194.

Hasta finales del S XIX he llevado una vida muy austera, apenas tengo dinero para sobrevivir y gracias a Dios que los diezmos dejaron de pagarse, aunque ahora tengo que pagar otros impuestos a los caciques de la zona que me presionan constantemente. Me temo que no dejaré de ser pobre nunca.

Para colmo de males ha llegado un bicho que se come literalmente el viñedo y la poca producción que tengo de este vinillo mediocre la he perdido para siempre. El viñedo está arruinado por algo que se llama filoxera. Dicen que está atacando al viñedo por todo el Mundo, pero a mí eso no me importa, sólo me importa lo que me pasa a mí, y aunque dicen que la solución está en hacer un injerto en otro pie de planta más fuerte, yo ya estoy cansado de esta vida tan jodida después de 8 siglos. Me voy a Barcelona, que piden mano de obra para las nuevas fábricas de textiles y dicen que se gana una pasta. Adiós a esta vida tan dura.

Y Ricard se larga para la capital, a caballo entre los S XIX y XX. Se lleva a su mujer y a sus hijos y abandona las tierras del Priorat. De todas formas Ricard siente que es un hombre con suerte porque gracias a Dios tiene unos ahorrillos para afrontar el viaje y los primeros meses de estancia en Barcelona o en la cercana Reus, tierra de oportunidades. Peor están el Pere y el Josep que no pueden escapar de aquí por falta de medios.

Sigamos suponiendo y viajando por el tiempo.

Estamos a mediados del S XX, Ricard ha vivido una guerra civil brutal en la que ha perdido familiares y muchos amigos. Aquel prometedor viaje a la capital ha sido una decepción, nunca ha dejado de ser pobre, ha perdido la salud y gran parte de su familia y amigos.

Sin embargo los nuevos hábitos de vida y el desarrollismo de los años 60 le permiten tener un pisito ínfimo, un 600 y una pensión de risa por trabajar como un burro durante 50 años. La decisión está tomada, volverá al pueblo, a Gratallops. Allí se retirará del mundanal ruido, retomará las actividades en la huerta y en el viñedo, pero eso sí, de forma más tranquila y pausada. Y Ricard se vuelve al pueblo de Gratallops con su esposa dejando a sus hijos trabajando en la capital.

Gratallops

Gratallops es el Ski-Line más emblemático del Priorat, con Montsant al fondo.

Y a Ricard se le van saltando las lágrimas a medida que va entrando en el pueblo. Recupera su casa en el centro del pueblo y las tierras que dejó cuando llegó la maldita filoxera, viñedo, olivar, almendral y huerto con corral.

El viñedo sigue siendo un calvario para Ricard en forma de trabajo, las laderas (costers) son empinadísimas, sólo se puede entrar a trabajarlo a pie y en el mejor de los casos con un mulo. Y eso que el vino es una verdadera mierda, con perdón. Pero eso a Ricard le da igual, es su vino, su viñedo, que es viejísimo y de escasa producción y a él le encanta esa sensación.

Estamos en los tiempos de la primeras cooperativas y Ricard se asocia con el Pere y el Josep y otros 20 vecinos de Gratallops y empiezan a elaborar la mayor cantidad posible de vino y aceite en las bodegas de la nueva cooperativa. En los bajos de su casa Ricard mantiene la vieja bodega para ir elaborando de forma casera lo sobrante en forma de vino blanco, tinto, dulce, e incluso un vermut que está realmente rico.

Estamos llegando al meollo de la cuestión.

Corren los primeros años 80. La tecnología va llegando a las cooperativas y éstas se encargan de hacer la mayor cantidad de vino a machamartillo, mezclando uvas de no importa qué variedad ni parcela ni edad del viñedo. Se hace el vino al grito de “tó p’dentro”. Lo que importa es siempre la cantidad y nunca la calidad.

Hasta que llegaron unos hippies rebotados de Rioja, con ideas nuevas pero muy arriesgadas para la mentalidad de un paisano prioratí (gentilicio del Priorat). Los viticultores de la comarca no están convencidos de un cambio de rumbo hacia la calidad dejando de lado la cantidad, y menos viniendo de un hippie y un bon vivant. Qué sabrán éstos de vino.

Hasta que empezaron a pagarles la uva a 4 €/kg frente a los 0,20 €/kg  de la cooperativa. Eso sí, tendrán que hacer las cosas como ellos dicen, viticultura ecológica de mínimos rendimientos. De cada planta como mucho 1-2 kg de uva, pero apabullantemente seleccionada.

Cuando el gurú americano probó el vino del Priorat y lo puntuó al máximo, todas las miradas se volvieron hacia allá, y empezaron a llover los pedidos desde todos los puntos del planeta. Ricard no podía entender lo que estaba pasando, sólo sabía que su vida estaba por fin mejorando y que podía traer a sus hijos y nietos al pueblo para iniciarse en el negocio del vino, llevar una vida tranquila y desahogada, y disfrutar de sus últimos años de vida entre los que realmente le quieren, su familia y sus amigos del pueblo.

De aquellos maravillosos 80 a esta década del S XXI han pasado 30 años y los vinos del Priorat se han convertido en vinos prestigiosos y muy apreciados en todo el orbe. No hay más que darse un paseo por los pueblos de la comarca para entenderlo. Lo que verás por aquellas laderas imposibles se llama viticultura heroica. La palabra lo dice todo: pequeñas terrazas de licorella (pizarra), laderas inclinadísimas (costers) y rendimientos mínimos provocan precios altos y, por ello, alegría entre los viticultores y gran pena en los amantes del vino, que con nuestros sueldos sólo aspiramos a sujetar la botella con nuestras manos y suspirar profundamente.

Gracias a Dios, esto no es del todo cierto. No alcanzaremos nunca las botellas de precios desorbitados, pero a partir de 8 € encontramos grandes, interesantes y placenteros vinos del Priorat. Ánimo y ¡a por ellos!.

Ah, hoy en día Ricard vive bastante bien gracias al viñedo (le siguen pagando la uva muy requetebien) y a su trabajo. Además tiene una casita rural preciosa en Gratallops (esta es real, la casa se llama http://www.capmaspriorat.com ) en medio de un viñedo usado para hacer uno de los grandes vinos del Priorat (me reservo la marca) donde he pasado unos deliciosos días esta Semana Santa, culturizándome y aprendiendo un poco de este maravilloso mundo del vino.

Nota: la comarca del Priorat contiene tres D.O. a saber:

-D.O.Q. Priorat (vino)

-D.O. Montsant (vino)

-D.O. Siurana (aceite de oliva)

En los mapas aparecen de la siguiente forma.

Primero está el mapa de Cataluña con la ubicación exacta de la comarca del Priorat

En el mapa grande aparecen las D.O.s, rosa oscuro Priorat, y rodeándola, Montsant.

También aparece en este mapa el pueblo de Siurana arriba a la derecha, delicioso pueblecito medieval donde los aficionados a la escalada están en su salsorra.

Otra nota: los hippies eran y son René Barbier y Álvaro Palacios (guaperas y bon vivant)

cataluña

Mapa_Priorat_Montsant

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Acerca de tintofino

Hola a todos, me llamo Fernando pero aquí seré tintofino. Soy un gran aficionado a la gastronomía en general y a los vinos en particular desde hace muchos años ya. En todo este tiempo he participado en montones de catas de vino a título amateur y en unas cuantas acompañando a buenos profesionales del sector que han tenido la amabilidad de invitarme a participar con ellos en eventos, concursos y congresos varios. No soy técnico, ni tengo estudios de enología, mas bien soy una especie de sumiller autodidacta al que le encanta probar vinos y hablar de ellos, vamos, un charlatán de los vinos. Actualmente dirijo dos grupos de cata con reuniones mensuales y llevo también las catas del txoko de www.aromasdeunaescalera.wordpress.com cuando mi amigo Guillermo me lo pide. El lema es siempre el mismo: pasárnoslo (con perdón) de puta madre.
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